
La diversidad climática y geográfica de Chile ha favorecido la producción frutas de calidad que ha derivado a un comercio de exportación floreciente.
Chile tiene 258 mil hectáreas más que hace 50 años, según Luis Schmidt, presidente de Fedefruta:
“En 1977 a 1987 más que duplicamos, diría que fue la época de oro de la fruticultura. De ahí en adelante hemos seguido creciendo a tasas más lentas probablemente, pero fuertes de igual manera”.